Rodeados de Grandes Ideas casi invisibles…

Innovación es por definición crear algo nuevo, algo que supone una diferencia sustantiva con respecto a lo que existía anteriormente. No existía, nadie lo había pensado antes, y de repente alguien lo pone ante nosotros y casi todos estamos de acuerdo en que es una gran idea. Una de las características más desconcertantes de la innovación, y de las ideas innovadoras en general, es que una vez creada a todos nos parece un paso casi evidente, como si el mundo estuviera ya predispuesto a recibirla. Esto produce una ilusoria sensación de facilidad: “se me podría haber ocurrido a mí”, o más aún, incluso: “se le podría haber ocurrido a cualquiera…”

La innovación no es, sin embargo, fácil. Resulta fácil a posteriori, pero antes de existir no entra en absoluto en la categoría de las cosas evidentes. Entre su no existencia y su aparición hay un salto, un abismo casi, que no resulta nada fácil salvar. Sin embargo, las ideas innovadoras e ingeniosas no dejan nunca de aparecer. En el terreno empresarial durante las últimas décadas han surgido una gran multitud de nuevas ideas que han dado lugar a grandes empresas. Es tal la cantidad de estas ideas viniendo de repente a la vida en distintas partes del mundo que casi podemos asegurar que todos nosotros vivimos virtualmente rodeados de grandes ideas, que sin embargo no vemos. Pasamos por sus proximidades, casi las tocamos en nuestras conversaciones y en pensamientos, y ni siquiera lo sospechamos. Están ahí, cuando alguien las descubra nos parecerán a todos evidentes y necesarias, pero hasta que llega ese momento permanecen totalmente invisibles.

Creatividad e Innovación

Métodos para el descubrimiento de Nuevas Ideas empresariales…

Forma parte de la naturaleza de la Innovación el que las nuevas ideas, antes de ser descubiertas, permanezcan a nuestro alrededor, soprendentemente cerca y sin embargo casi inaccesibles. Varios intentos, sin embargo, se han hecho en los últimos años para tratar de controlar la Innovación, para tratar de hacer visibles por lo menos nuevas ideas que casi podemos tocar con las manos. Es el caso de la Blue Ocean Strategy o de the Lean Startup. Ambas iniciativas pueden entenderse como instrumentos para vislumbrar grandes ideas empresariales que todavía no existen, herramientas para por lo menos facilitar el tránsito a esas nuevas ideas. Ambas tienen planteamientos muy diferentes. The Blue Ocean Strategy proporciona herramientas de análisis para eludir la competencia y crear nuevos mercados. The Lean Startup proporciona una metodología para generar conocimiento sobre el mercado en base a experimentos empíricos. Ambos proporcionan herramientas que sin duda pueden ser de mucha utilidad y han tenido una amplia difusión en el mundo de la Innovación y de las Startups. The Lean Startup es quizá la metodología dominante en el mundo de las startups en este momento. Sin embargo, su éxito también ha generado algunas reacciones.

Peter Thiel: La rebelión contra los Métodos para Innovar…

Existen libros útiles y libros necesarios. Zero to One, de Peter Thiel pertenece a esta segunda categoría. Peter Thiel es el fundador de Paypal y es un respetado inversor de riesgo, y este libro puede entenderse como una rebelión contra las ideas de The Lean Startup. A primera vista, sin embargo, el libro resulta decepcionante: no ofrece ningún método, ningún procedimiento alternativo para desarrollar ideas innovadoras. Todo lo contrario, la tesis central del libro de Peter Thiel es precisamente que tal método no existe ni puede existir. La innovación es el resultado de un acto de creación y como tal es radicalmente singular. Las best practices basadas en experiencias pasadas o el intento de imitar a las empresas de más éxito no conduce al desarrollo de ideas innovadoras con verdadero potencial de convertirse en los nuevos Google, Facebook o Microsoft. En palabras de Thiel: “No existe una fórmula de éxito, cada innovación es única y singular”.

Enigma y creatividad

Aquí hemos hablado anteriormente de los méritos y límites de The Lean Startup de Eric Ries. El método parte de una idea de negocio y a partir de ella crea un Minimum Viable Product que se pone a prueba inmediatamente en el mercado. Con el producto ya en el mercado se crea una multitud de experimentos dirigidos a contrastar nuestras hipótesis sobre el mercado y tantear constantemente los gustos y preferencias de los clientes. The Lean Startup se presenta como un método empírico de Innovación dirigido a reducir riesgos y evitar la gran equivocación de crear costosos productos que a la postre demuestran no tener valor para nadie. The Lean Startup tiene grandes méritos y yo no dudaría en recomendarlo a cualquier startup que se encuentre metida de lleno en el torbellino de generar ingresos suficientes antes de agotar su capital. Sin embargo, lo considero más un método de gestión de la innovación que un procedimiento para generar ideas innovadoras. El motivo es que The Lean Startup se enfrenta a las mismas limitaciones que todos los métodos empíricos en general: son extraordinariamente eficaces para contrastar la validez de las ideas o hipótesis, pero no tanto para generarlas. Como decía Ortega y Gasset, el problema del método empírico es que “la realidad no se nos presenta casi nunca como evidencia, sino como enigma.” Estrictamente, la realidad rara vez es “lo que se muestra” sino “lo que se oculta” tras la apariencia. La realidad no nos muestra sus secretos sino por medio de indicios parciales y a menudo contradictorios. Por ello, para desentrañar sus más profundos secretos, nos vemos obligados a realizar inevitablemente un gran esfuerzo imaginativo o creativo. Para entender la realidad y alumbrar una nueva idea, hay que dar un salto para el que no siempre nos vemos asistidos por la lógica y la evidencia empírica. Aquí es precisamente donde entra Peter Thiel y su “acto creativo”.

The Lean Startup llevado al extremo corre el riesgo de convertir la innovación en un tanteo “a ciegas” de la realidad del mercado, un lanzamiento precipitado e iterativo de nuevos conceptos dirigidos a ser rápidamente contrastados o descartados. El problema es que el proceso parte necesariamente de una idea, y si esta idea es inicialmente pobre, el proceso iterativo de contraste y verificación, no la convertirá necesariamente en una gran idea. Podrá mejorarla, pero el resultado será en la mayor parte de los casos una idea pobre adaptada a la realidad del mercado. Cualquier intento de reducir la generación de nuevas ideas a un proceso o metodología, en base a best practices, inevitablemente limita la calidad del resultado.

La mayor fortaleza de una nueva empresa…

Peter Thiel tiene el gran mérito de devolver la Innovación a su terreno natural: el mundo de las ideas. Antes de ser contrastadas, mucho antes, las ideas deben ser generadas, deben someterse a reflexión y análisis, en constante interacción con la observación de la realidad. Peter Thiel no proporciona fórmulas, pero sí muchas pistas sobre qué tipo de ideas pueden dar lugar a grandes éxitos empresariales:

  • Son ideas no convencionales, ideas que desafían opiniones extendidas, ideas contracorriente. En este sentido conviene tener muy presentes sus reflexiones sobre las grandes tendencias. Las grandes tendencias suelen considerarse el terreno de grandes oportunidades empresariales cuando en realidad sucede más bien lo contrario. Si una idea o una tecnología se ha extendido tanto como para convertirse en tendencia eso significa que con seguridad se convertirá en el terreno de feroz competencia, es decir, no precisamente una gran oportunidad empresarial.
  • Son ideas, además, verdaderas, ideas acertadas sobre la realidad que vienen a corregir una visión común y sin embargo equivocada de la realidad. La idea es tremendamente sugerente: cuando todo el mundo está equivocado, existe una gran oportunidad empresarial. Kim & Mauborgne habían dicho: cuando todo el mundo está de acuerdo en algo, pensar diferente es una oportunidad empresarial. Peter Thiel va un paso más allá: las ideas ganadoras no sólo deben ser diferentes, tienen, además, que corregir un error extendido. Este planteamiento es lo más parecido a un método que se encontrará en Zero to One: la forma de identificar oportunidades empresariales es detectar visiones erróneas ampliamente compartidas.
  • Son ideas que lo único que parecen tener en común es “proceder de terrenos inesperados”. Esto es sin duda algo a tener muy en cuenta a la hora de definir el área estratégica donde explorar nuevos desarrollos.
  • No basta con que se trate ideas innovadoras sino que deben ser ideas empresariales capaces de generar monopolios naturales. Un monopolio natural no es creado por imposición estatal o prácticas ilegales sino que sucede naturalmente cuando una empresa alcanza un nivel de eficacia difícil de imitar o cuando su valor para el cliente aumenta con su grado de difusión (network effects, como pueden verse en multitud de casos hoy: Microsoft, Facebook, Apple, ebay, Linkedin, etc.) Este es el tipo de ideas que pueden generar una alta rentabilidad. De acuerdo con Peter Thiel, el objetivo no confesado de empresas de gran éxito, es precisamente crear monopolios naturales que permitan generar una corriente de ingresos no contestada durante años. Tan importante como la Creación de Valor es, por tanto, la Captura de Valor. Ya no se trata, como en Blue Ocean Strategy, de huir de la competencia, sino de algo aún más radical: hacer la competencia virtualmente imposible. Y no mediante prácticas fraudulentas sino por medio de la propia creación de Valor.

El libro de Thiel es alegato de la importancia de las ideas y del diálogo constante con la realidad que nos rodea que supone la generación de opiniones, verdades y el descubrimiento de errores extendidos. Peter Thiel vuelve a poner el problema de la Innovación en su sitio: “a company’s most important strength is new thinking”.

Iván Rivero

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